TY - GEN AU - Burgos Cantor,Roberto TI - El vuelo de la paloma: : Concierto de amor a tres voces, vuelo que hace el lector elevado en las visiones de una ciudad que se construye ante sus ojos SN - 9586143538 U1 - Co863 B957vu 22 PY - 1992/// CY - Bogotá, Colombia PB - : Planeta Colombiana Editorial KW - Literatura colombiana KW - LEMB KW - Novela colombiana N1 - Contiene datos biográficos del autor en la solapa del texto; Subtítulo tomado de la pasta del texto N2 - Puede uno caer en la tentación de considerar que el vuelo de la paloma es una novela de amor, cuando es una novela de amar, así, en infinitivo; más aún en gerundio una novela de amando. Los hechos novelados no sucedieron, están sucediendo en un presente activo y continuo. Burgos Cantor, más que echar mano al recurso de la memoria, apela al conjuro; más que evocar, invoca y, más todavía que invocar, provoca. El conjuro provocativo es una operación mágica, un rito verbal inquietante, prodigioso, ultra e intra poético, que él celebra como contadísimos escogidos en el ámbito narrativo de la lengua hispánica contemporánea. Su primer libro que, esquinada y sugestivamente, se llama lo amador, testimonia que el novelista cultivaba desde muy temprano el procedimiento del conjuro verbal, procedimiento sutil y magistral que Burgos Cantor va llevando a la exaltación en sus libros posteriores: la inolvidable novela el patio de los vientos perdidos y los cuentos insomnes de de gozos y desvelos. El exquisito tejido verbal es, además de bellísimo, a un tiempo revelatorio y celebratorio. ¿Qué revela? La hondura de lo verdadero, el temblor de lo inasible, la fugacidad de lo perpetuo. ¿Qué celebra? el gozo genesíaco de narrar como quien canta; el honor generoso de despertar la voz de su pueblo; el placer cómplice de provocar sueños y deseos, de acuciar apetitos y vigilias; el placer de andar y desandar, por las callejas de la entraña, a una ciudad entrañable, Cartagena de indias, su amnios propio, la tierra de su nacimiento y del nacimiento de sus sabores recreados, de sus olores, de sus paraísos, de sus dolorosos infiernos (que los hay también), de sus experiencias tempranas del amor y del sexo, del amar y el amando. Y también la tierra de su mar originario, fertilizador y nupcial. Todo en una gran novela, de las que sólo puede escribir, con ojos asombrados, un adulto niño, y leer, con ojos deslumbrados, un niño adulto. ER -