El vuelo de la paloma : Concierto de amor a tres voces, vuelo que hace el lector elevado en las visiones de una ciudad que se construye ante sus ojos
/ Roberto Burgos Cantor
- Primera edición
- Bogotá, Colombia : Planeta Colombiana Editorial , 1992
- 327 páginas 21 centímetros
Contiene datos biográficos del autor en la solapa del texto Subtítulo tomado de la pasta del texto
Puede uno caer en la tentación de considerar que el vuelo de la paloma es una novela de amor, cuando es una novela de amar, así, en infinitivo; más aún en gerundio una novela de amando. Los hechos novelados no sucedieron, están sucediendo en un presente activo y continuo. Burgos Cantor, más que echar mano al recurso de la memoria, apela al conjuro; más que evocar, invoca y, más todavía que invocar, provoca. El conjuro provocativo es una operación mágica, un rito verbal inquietante, prodigioso, ultra e intra poético, que él celebra como contadísimos escogidos en el ámbito narrativo de la lengua hispánica contemporánea. Su primer libro que, esquinada y sugestivamente, se llama lo amador, testimonia que el novelista cultivaba desde muy temprano el procedimiento del conjuro verbal, procedimiento sutil y magistral que Burgos Cantor va llevando a la exaltación en sus libros posteriores: la inolvidable novela el patio de los vientos perdidos y los cuentos insomnes de de gozos y desvelos. El exquisito tejido verbal es, además de bellísimo, a un tiempo revelatorio y celebratorio. ¿Qué revela? La hondura de lo verdadero, el temblor de lo inasible, la fugacidad de lo perpetuo. ¿Qué celebra? el gozo genesíaco de narrar como quien canta; el honor generoso de despertar la voz de su pueblo; el placer cómplice de provocar sueños y deseos, de acuciar apetitos y vigilias; el placer de andar y desandar, por las callejas de la entraña, a una ciudad entrañable, Cartagena de indias, su amnios propio, la tierra de su nacimiento y del nacimiento de sus sabores recreados, de sus olores, de sus paraísos, de sus dolorosos infiernos (que los hay también), de sus experiencias tempranas del amor y del sexo, del amar y el amando. Y también la tierra de su mar originario, fertilizador y nupcial. Todo en una gran novela, de las que sólo puede escribir, con ojos asombrados, un adulto niño, y leer, con ojos deslumbrados, un niño adulto.